Sobre idea de Chavez citando a Marti sobre Cepeda
Ya está hueca, y sin lumbre, aquella cabeza altiva, que fue cuna de tanta idea grandiosa; y mudos aquellos labios que hablaron lengua tan varonil y tan gallarda; y yerta junto a la pared del ataúd, aquella mano que fue siempre sostén de pluma honrada, sierva de amor y al mal rebelde. Ha muerto un justo: Nestor Kirchner ha muerto. Llorarlo fuera poco. Estudiar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas. Trabajó en hacer hombres: se le dará gozo con serlo. ¡Qué desconsuelo, ver morir, en lo más recio de la faena, a tan gran trabajador!

03/05/09

De Narváez oficializaría la candidatura de un represor


http://www.elargentino.com/nota-39285-Un-represor-en-las-filas-de-De-Narvaez.htm
ricardo ragendorfer

Ignacio Arcidiácono está sospechado de haber integrado la Triple A. Ya en 2003 había integrado la lista de candidatos a diputados porteños encabezada por Gabriela Michetti. En esa ocasión la suerte le fue esquiva, al igual que cuatro años después, al postularse para intendente de San Martín El próximo lunes, la alianza liderada por Francisco de Narváez oficializaría en el distrito de San Martín la candidatura a concejal del policía retirado Ignacio Arcidiácono, quien –tal como adelantó Miradas al Sur el domingo pasado– está sospechado de haber sido en 1975 un colaborador del Comando Libertadores de América, la fi lial cordobesa de la Triple A. Ya en 2003 había integrado la lista de candidatos a diputados porteños encabezada por Gabriela Michetti. En esa ocasión la suerte le fue esquiva, al igual que cuatro años después, al postularse para intendente de San Martín. Ahora, su inclusión en el primer lugar de la boleta partidaria será tratada en un cónclave con dos dirigentes de ese espacio: Carlos Brown y Ricardo Torres. Ello fue confirmado por el propio Arcidiácono en una comunicación telefónica mantenida con este diario. Y con respecto a su presunto pasado represivo, dijo:

“Es mentira. Nunca hubo una causa en mi contra. Erróneamente, mi nombre figura en el informe de la Conadep, a raíz de una declaración hecha por un ex policía. Nada importante. Yo sólo estuve en la Delegación de la Policía Federal en Córdoba. Y magnificaron mis funciones. Imaginesé, apenas tenía 25 años.”
La excusa de la edad también fue esgrimida por él en otro llamado efectuado en vísperas a los comicios de 2007 por quien firma esta nota.
–Yo apenas era subinspector y tenía 25 años –dijo entonces–.
–Bueno, algunos represores tenían esa misma edad.
–Yo nada tuve que ver con la Triple A. Todo es un invento para ensuciar mi carrera política.
–Los testimonios que lo incriminan fueron efectuados 24 años antes de que usted se dedicara a la política.
–Yo estuve en Córdoba antes del golpe de Estado.
–La Triple A, justamente, actuó antes del golpe de Estado.
–Eso no es culpa mía.
–¿Su estadía en Córdoba coincidió con la intervención de Lacabanne?
–Ni me acuerdo quién era el gobernador.
–¿Qué funciones cumplía?
–Estaba en Documentación.
–Su legajo dice que usted pertenecía a la Superintendencia de Seguridad Federal.
–Puede ser.
–¿Y cómo es que estando ahí se dedicaba a sellar pasaportes?
–En Córdoba éramos 12 efectivos. Y nos repartíamos las tareas.
–¿Una de ellas fue haber sido jefe de Inteligencia?
–¡Eso es falso!
–¿Su jefe era Francisco Laguarda?
–El comisario Laguarda era un verdadero señor.
–Un señor acusado de crímenes de lesa humanidad.
–Eso corre por su cuenta.
Luego se escuchó el click que dio por concluida la llamada.

Todo es historia. Consultado por Miradas al Sur, el apoderado de la alianza en cuestión, Fernando Rosas, fue cauto con respecto al asunto. Y sólo dijo:
–No sabemos nada sobre esto. Tendríamos que averiguar.
Lo cierto es que Arcidiácono no fue procesado y nunca se abrió una investigación judicial sobre él. Pero su nombre aparece en las listas de represores de los organismos de derechos humanos. Y ello incluso fue corroborado por una fuente que pertenecía a la propia Policía Federal.
El 8 de marzo de 1983, el oficial Rodolfo Peregrino Fernández compareció ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos para aportar datos sobre la estructura del terrorismo de Estado. Era la primera vez que un uniformado se refería al asunto en calidad de testigo. Su testimonio sería luego presentado en las Naciones Unidas. Allí se refiere a la represión ilegal ejercida en Córdoba con las siguientes palabras: “Las acciones clandestinas se efectuaban a través de la Delegación de la Policía Federal, cuyo jefe era el comisario Francisco Laguarda, actuando como jefe de Inteligencia el oficial inspector Arcidiácono. Ellos efectuaban sus tareas en colaboración con el Destacamento 141 de Inteligencia. Uno de sus integrantes era el teniente primero Héctor Vergez, quien hacía pública ostentación de sus crímenes, como la masacre de nueve estudiantes bolivianos residentes en Córdoba”.
El hecho, ocurrido a fines de 1975, fue obra del Comando Libertadores de América. En esa época, la organización también asesinó a varios miembros de la familia Pujadas, a Marcos Osatinsky, al soldado Jiménez, a Eduardo Jensen y, en febrero del año siguiente, secuestró a 60 personas, además de producir voladuras de viviendas y de cuerpos previamente acribillados. En todos estos casos actuó Vergez. Al respecto, resulta ciertamente interesante cruzar las declaraciones de Peregrino Fernández con su propio testimonio, vertido en una suerte de libro intitulado Yo fui Vargas. Allí revela que “con la colaboración de los efectivos de la Delegación cordobesa de la Policía Federal, se incrementaron las acciones de inteligencia y los allanamientos, en los que la resistencia de los terroristas resultaba inocua ante la doble experiencia policial-militar”. Con respecto a la captura de Osatinsky, quien integraba la Conducción Nacional de Montoneros, Vergez confiesa lo siguiente: “Esa búsqueda me llevó a contactarme con un oficial inspector de la Delegación de la Policía Federal, que me brindó el apoyo de un grupo conocedor del ambiente. Con ellos hice toda una serie de procedimientos”. Luego se lamentaría de que, en el otoño de 1976, esa alegre camada de Federales tuviera que regresar a Buenos Aires. Las fechas encajan: en abril de ese mismo año, el comisario Laguarda fue nombrado nada menos que subjefe de la Policía Federal. En cambio, no hay constancias fehacientes sobre la actividad de Arcidiácono durante la dictadura. Tanto es así que su rastro se pierde hasta entrada la década del ’80, cuando reapareció precisamente en Córdoba, ya con grado de subcomisario. Poco después pasaría silenciosamente a retiro. Desde entonces, afincado en San Martín, se dedicó a administrar su propia empresa de transportes aéreos. Incluso fue presidente de la Cámara del sector. Tal vez en ese ámbito haya despertado su vocación política.
La misma ahora no sólo depende de los votos, sino también de su pasado.


2 comentarios:

Maricé dijo...

¿no hay ninguna organización de derechos humanos o institución que lo denuncie ante la justicia y no pueda presentarse? ¿hasta cuando vamos a permitir estas cosas? ¿hasta un delincuente preso puede presentarse como candidato (Patti) y tenemos que seguir soportando los escarnios hacia Nestor y Crisitna? Está bueno ya...

Ezequiel Meler dijo...

a la pelota...