escrito cuando lo metieron PresoPatti casero o ahora que está preso
A casi cincuenta años de haber nacido, todavía recuerdo mi niñez...Papá trabajaba en CAP, había conseguido el puesto a los catorce años cuando murió mi abuelo José que por entonces cargaba cajones en “La Negra”, ahí en Pavón, recostada sobre la estación de Avellaneda.
Antes de cerrar la CAP, quebró o cerró “La Negra “que aparecía en las etiquetas de conserva de duraznos con pañuelo rojo y lunares blancos y unos labios gruesos.
Entonces les pagaron a los empleados o los obligaron a compra los productos que habían quedado remanentes. El rosbeef enlatado, el paté y los duraznos pasaron a ser la dieta obligada por un buen tiempo.
Pero hubo algo que él nunca comió y nunca nos trajo del trabajo, prohibiéndoles a mi abuela y a mi mamá que nos sirvieran: el incipiente Patty que aparecía en el mercado y comenzó a producirse en su lugar de trabajo.
Fundamentaba la censura en la visíon de una enorme olla mezcladora donde escaseaba la carne, sobraban la grasa, los antibióticos, la pizca de detergente y hasta alguna gotas de lavandina rociados con colorante.
Mi hermana y yo nos rebelamos ante semejante prohibición (suspendimos nuestra guerra de celos) que nos impedía el acceso a los bienes que el mercado nos ofrecía y que todos nuestros amigos consumían provocando en todos nosotros una fascinación solo comparable a la de las salchichas de Viena con queso adentro.
Cedieron, eso creímos, y comimos hamburguesas que no eran otra cosa que las albóndigas que la abuela Esther aplanaba con su sabia mano y arrojaba achatadas a la plancha de los churrascos.
Me acabó de enterar con la mayoría del pueblo argentino que aquel Patty esta preso, hay otro al que le hace publicidad Alfredo Casero, pero no me refiero a ese.
El preso es uno que se dedicó hace unos treinta años o mas a perseguir militantes, especialmente peronistas, para luego torturarlos o asesinarlos cobardemente.
Como el que no quería comer papá este fue lavado con detergente marca Pejota cuyo gerente general era un tal Duhalde, vice de Menem, y cuya señora, que es un chiche, pretende que olvidemos ese sombrío pasado de su marido que se llevó a Cavallo en sus listas sábanas.
La democracia fuerte de Videla y Martínez de Hoz ya había hecho lo suyo cautivando a amplios sectores del pueblo, especialmente de clase media que llegó afirmar que “algo habrían hecho”después vociferó por las calles “puse dólares, quiero dólares, Oh juremos con gloria morir” y fue a las marchas de un ingeniero, que no era ingeniero y prefirió la seguridad a la Justicia Social.
¡Y pensar que atormento a mis amigos radicales recordándoles que Alfonsín legitimó al golpista Rico, llamadolo héroe, cediéndole la obediencia debida, el punto final y los ascensos!
Hoy que esta preso (el patti lavado pór el pejota bonaerense) no viene mal recordar que por su especial aflicción por los asesinos, si hubieran podido (o sea si hubieran tenido intención de voto) los pejotistas duhaldistas habrían llevado en sus listas a López Rega, otro asesino, que tenía, como Luis Abelardo Patti, una especial dedicación para ultimar militantes peronistas como Troxler, Cambiasso, Mugica o Goncalvez.
Por suerte los Ricos Pattys hechan mal olor y se los reconoce a simple vista.
1 comentarios:
Patti te quierooooooo... detenido, con juicio y castigo.
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