El último libro de Marcos Aguinis al tope del ranking ,no era esperable otra cosa de la clase media argentina y su nivel de analisis ,pero ademas de su jubilacion de privilegio denunciada por Verbitsky,la calidad literaria es analizada por un tipo que aun gorila sabe de literatura ,escuchemoslo"...el volumen magro firmado con su nombre es un best-seller, o sea: fue comprado –y, quizás, hasta leído– por decenas de miles de personas en muy poco tiempo. Cuando un libro es comprado –y, quizás, hasta leído– por tantas personas se transforma en el texto de muchas de ellas: en un instrumento interesante para tratar de entender ciertos asuntos de la Argentina actual...El magro escueto, queda dicho,

“Fuimos ricos, cultos, educados y decentes”. Más allá de las dudas sin interés, una certeza: si el A.M.A. puede empezar así su panfleto es porque su afirmación es un lugar tan común que no necesita darle un sujeto, porque todos suponemos su sujeto, el sujeto nacional por excelencia: los argentinos. Los argentinos, dice el A.M.A., tácito, “fuimos ricos, cultos, educados y decentes”. No hay mito más decidido y persistente en la historia de la patria ay....Vivimos convencidos de esa idea: hubo tiempos en que los argentinos fuimos todo eso y un par de cosas más. Esos tiempos, por supuesto, están en el pasado, lejos, ligeramente incomprobables. Pero no en un pasado vago, indefinible: se suele suponer que fuimos todo eso en la primera mitad del siglo XX, grosso modo. No hay versión más difícil de sostener......aquel país que suponemos rico: aquel país hecho de tanos brutos gallegos brutos alemanes brutos rusos brutos que venían dispuestos a ser esos hombres de buena voluntad que querían habitar el suelo patrio. Todo eso lo dice Caparros en la nota .Pobre patria suya - Criticadigital.com Nosotros nos permitimos agregar que MA es como ES ,ernesto Sabato ,a A.M le falta haber desayunado con Videla .MA dice que fuimos cultos educados y todo eso refiriendose al periodo en que MA fue funcionario del gobierno que sanciono la obediencia debida y el punto Final

en la Semana Trágica de 1919...Es cierto que en esos años la Argentina apareció –fugaz– como la octava economía del mundo en ciertos rankings, porque lo que miden esos rankings es el equivalente monetario de una producción determinada. Pero la Argentina nunca fue rica; hubo unos pocos argentinos, los dueños de la tierra entonces, que fueron provisoriamente riquísimos cuando sus vacas y sus trigos se cotizaban bien en los mercados internacionales –y la concentración de sus propiedades hacía que tuvieran tanto. Ellos sí eran ricos y algunos incluso cultos y educados, pero nunca se les ocurrió invertir para hacer un país: la Argentina del siglo XX es, sobre todo, producto del despilfarro de aquellos potentados que no consiguieron imaginar que los ganados y las mieses podían agotarse, o que su tasa de fertilidad podía aminorar sus posesiones hasta convertir estancias en macetas, o que el futuro –ese momento en que uno ya no existe– tuviera alguna razón para importarles. Esos señores, los dueños de la patria, los que inventaron la Argentina actual, eran tan punkies: con el No Future como lema se reventaban la plata en bacanales o palacios, total –pensarían– siempre iba a haber más vacas....La idea de que todo tiempo pasado fue mejor es casi más vieja que la idea de pasado. O, dicho de otro modo: hay momentos en que sospecho que la memoria se inventó para tener algo que añorar, un pasado que llorar porque era tan bueno y tan bonito y tan barato. Pero nuestro pasado glorioso es, como muchos, un tiempo que nunca fue presente, que siempre estuvo en el futuro, que supo mantenerse como futuro inminente durante muchos años. Fuimos, si acaso, un país que vivió de su idea de que alguna vez sería un gran país, siempre un poco más allá, siempre adelante. Y es cierto, creo, que esa idea duró hasta los años setentas, cuando desapareció a manos de los ricos argentinos –ni cultos ni educados ni decentes– y su dictadura y su proyecto de volver todo atrás y recrear la Argentina de principios de siglo, con vacas y cereales, sin industrias ni obreros. Y es cierto que nos quedamos sin mito, sin siquiera saber cómo mentirnos. Salvo, por supuesto, el A.M.A., que persiste en su idea de que deberíamos volver a ser lo que no fuimos nunca.
5 comentarios:
No a la asunción de Chemes como diputado. Ver:
http://centroizquierda.blogspot.com/2009/07/un-parlamento-de-lujo.html
impresiona! un abrazo.
La clase media también lee a Borges.. y otro libro que los ha "marcado" al menos, a las mujeres es el ganador de Clarinete (creo) el de la piba esa... la que sale con el periodista.. Abs(z)urdah....
J.P. Feinmann describía muy bien lo de J.L. Borges y la clase media - clase m. alta.. cuando citaba simples ejemplos, como en vez de rojo decía colorado..
Si lo encuentro lo paso!
Una nota excelente. Dejemos que los gorilas añoren, hasta que se resignen Los peores cometnarios los escucho en la radio; dijo el otro día una señora de parque patricios a propósito de la educación; hay que volver al guardapolvo limpio y planchado...(así piensan la solución
http://superiores77.blogspot.com/
una historia no sencilla
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