

Dios es inmutable
Por Oscar Sbarra Mitre
Escritor, periodista y historiador, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), Presidente del Fondo Nacional de las Artes, Director de la Biblioteca Nacional.
Stephen William Hawking, que sólo puede hablar a través de un sintetizador de voz conectado a una computadora, tiene una distrofia neuromuscular que ha avanzado en los últimos años y lo ha dejado paralizado. El científico comenzó a sufrir la enfermedad cuando tenía poco más de 20 años, pero logró convertirse en una de las autoridades científicas mundiales. Le manifiesto mi admiración por su inigualable acción en la Física y por su constancia, pese a la difícil situación que sufre. Según señala el eminente físico teórico británico en un nuevo libro, The Grand Design, que ha coescrito con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, dice que una nueva serie de teorías torna superfluo pensar en la existencia de un creador del Universo, según los extractos del libro publicados el jueves por el periódico inglés The Times, cuando desmiente las aseveraciones hechas en Historia del Tiempo, donde alababa la vivencia de San Agustín. San Agustín o Agustín de Hipona, uno de los cuatro Doctores originales de la Iglesia Latina, denominado Doctor de la gracia, en su magnífica obra De civitate Dei, escrita en Hipona durante una década y media, mientras la ciudad era sitiada por los vándalos de Genserico, afirma: “Dios no creó el universo en el tiempo, sino con el tiempo”, preservándolo, así, del deterioro que el tiempo produce en los seres sujetos a él, ya que como lo asevera el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), tiempo es “duración de los seres sujetos a mutación”, lo que implica que todo lo adherido a lo cronológico, desde el propio Universo hasta la más infinitesimal partícula, se deteriora con él. Cuando Hubble descubrió el punto cero del Universo, hubo referencias a los grandes filósofos, matemáticos, físicos y cosmólogos que indagaron sobre él, entre quienes cabe mencionar a Aristarco de Samos, anterior a San Agustín, y a sus posteriores como Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Kant, Laplace, entre otros, quienes sostenían la sólida infinitud del tiempo, con un transcurrir eterno, no susceptible de ser definido por los humanos., junto con las observaciones del astrofísico estadounidense Edwin Powell Hubble (Marshfield, Missouri, 20.11.1889 - Pasadena, California, 28.09.1953), quien demostró la expansión del Universo, midiendo el desplazamiento al rojo (un efecto Doppler de la luz) de las galaxias más distantes. Lo cierto es que la extrapolación hacia atrás determina el origen del Cosmos, que nace con el tiempo, pues, también lo predijo San Agustín, la cronología no existía antes de la Creación del Mundo, ya que nada se movía en la Nada, con lo que el tiempo no era identificable, algo que cabe apreciar en el libro XI de De civitate Dei, donde afirmaba: “Hízose el mundo con el tiempo, pues en su creación se hizo el movimiento mudable”. Me pregunto cómo concebimos a Dios, y de allí la percepción de antropomorfo, sujeto al tiempo, y asignándole una tez relativa al ser humano hombre. Todas circunstancias apenas aceptables, ya que cada ser ubica al tiempo en relación a su propio decrecimiento, por lo que no podemos considerar a Dios como eterno, sino como algo superior a ello: el Hacedor es inmutable. Cabe respetar la opinión de un científico inigualable como Stephen Hawking, pero su aseveración puede equivocarse como les ha sucedido a los sabios mayores que ha tenido la historia, entre ellos Albert Einstein, quien, pese a todo, solía afirmar que “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”.
Por Oscar Sbarra Mitre
Escritor, periodista y historiador, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), Presidente del Fondo Nacional de las Artes, Director de la Biblioteca Nacional.
Stephen William Hawking, que sólo puede hablar a través de un sintetizador de voz conectado a una computadora, tiene una distrofia neuromuscular que ha avanzado en los últimos años y lo ha dejado paralizado. El científico comenzó a sufrir la enfermedad cuando tenía poco más de 20 años, pero logró convertirse en una de las autoridades científicas mundiales. Le manifiesto mi admiración por su inigualable acción en la Física y por su constancia, pese a la difícil situación que sufre. Según señala el eminente físico teórico británico en un nuevo libro, The Grand Design, que ha coescrito con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, dice que una nueva serie de teorías torna superfluo pensar en la existencia de un creador del Universo, según los extractos del libro publicados el jueves por el periódico inglés The Times, cuando desmiente las aseveraciones hechas en Historia del Tiempo, donde alababa la vivencia de San Agustín. San Agustín o Agustín de Hipona, uno de los cuatro Doctores originales de la Iglesia Latina, denominado Doctor de la gracia, en su magnífica obra De civitate Dei, escrita en Hipona durante una década y media, mientras la ciudad era sitiada por los vándalos de Genserico, afirma: “Dios no creó el universo en el tiempo, sino con el tiempo”, preservándolo, así, del deterioro que el tiempo produce en los seres sujetos a él, ya que como lo asevera el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), tiempo es “duración de los seres sujetos a mutación”, lo que implica que todo lo adherido a lo cronológico, desde el propio Universo hasta la más infinitesimal partícula, se deteriora con él. Cuando Hubble descubrió el punto cero del Universo, hubo referencias a los grandes filósofos, matemáticos, físicos y cosmólogos que indagaron sobre él, entre quienes cabe mencionar a Aristarco de Samos, anterior a San Agustín, y a sus posteriores como Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Kant, Laplace, entre otros, quienes sostenían la sólida infinitud del tiempo, con un transcurrir eterno, no susceptible de ser definido por los humanos., junto con las observaciones del astrofísico estadounidense Edwin Powell Hubble (Marshfield, Missouri, 20.11.1889 - Pasadena, California, 28.09.1953), quien demostró la expansión del Universo, midiendo el desplazamiento al rojo (un efecto Doppler de la luz) de las galaxias más distantes. Lo cierto es que la extrapolación hacia atrás determina el origen del Cosmos, que nace con el tiempo, pues, también lo predijo San Agustín, la cronología no existía antes de la Creación del Mundo, ya que nada se movía en la Nada, con lo que el tiempo no era identificable, algo que cabe apreciar en el libro XI de De civitate Dei, donde afirmaba: “Hízose el mundo con el tiempo, pues en su creación se hizo el movimiento mudable”. Me pregunto cómo concebimos a Dios, y de allí la percepción de antropomorfo, sujeto al tiempo, y asignándole una tez relativa al ser humano hombre. Todas circunstancias apenas aceptables, ya que cada ser ubica al tiempo en relación a su propio decrecimiento, por lo que no podemos considerar a Dios como eterno, sino como algo superior a ello: el Hacedor es inmutable. Cabe respetar la opinión de un científico inigualable como Stephen Hawking, pero su aseveración puede equivocarse como les ha sucedido a los sabios mayores que ha tenido la historia, entre ellos Albert Einstein, quien, pese a todo, solía afirmar que “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”.
2 comentarios:
Donde estan las pruebas de la existencia de ese ser omnipotente que llamas dio$?
No existen.
Solo se basan en pavadas escritas por unos pastores crueles y sanguinarios. Que encima son choreadas de otros mitos de pueblos anteriores.
Encima el tipo no es cientifico, el que lo critica a S.H.!!!
La religion, sea cual sea, es un lastre para la humanidad.
negrito.
Cabe respetar la opinión de un señor como Sbarra Mitre, "pero su aseveración puede equivocarse como les ha sucedido a los sabios mayores que ha tenido la historia"
Que tal si expresara además el reconocimiento de los errores de todos los papas, obispos, prelados, curas y creyentes que por aceptar cerrada y orgullosamente las creencias en un dios todopoderoso e infalible nos condujeron a territorios oscuros, sangrientos, daniños y mortales.
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